<?xml version="1.0" encoding="iso-8859-1" ?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="RSS_xslt_style.asp" version="1.0" ?>
<rss version="2.0" xmlns:WebWizForums="http://syndication.webwiz.co.uk/rss_namespace/">
 <channel>
  <title>Moyahua Foro : Jorge Bucay</title>
  <link>http://www.moyahua.com/forum/</link>
  <description><![CDATA[This is an XML content feed of; Moyahua Foro : Jorge Bucay : Last 10 Posts]]></description>
  <copyright>Copyright (c) 2006-2013 Web Wiz Forums - All Rights Reserved.</copyright>
  <pubDate>Sun, 05 Apr 2026 18:40:51 +0000</pubDate>
  <lastBuildDate>Thu, 18 May 2006 00:08:16 +0000</lastBuildDate>
  <docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs>
  <generator>Web Wiz Forums 11.04</generator>
  <ttl>30</ttl>
  <WebWizForums:feedURL>www.moyahua.com/forum/RSS_topic_feed.asp?FID=41</WebWizForums:feedURL>
  <image>
   <title><![CDATA[Moyahua Foro]]></title>
   <url>http://www.moyahua.com/forum/forum_images/web_wiz_forums.png</url>
   <link>http://www.moyahua.com/forum/</link>
  </image>
  <item>
   <title><![CDATA[Jorge Bucay : EL PORTERO DEL PROSTÍBULO]]></title>
   <link>http://www.moyahua.com/forum/forum_posts.asp?TID=1206&amp;PID=2366&amp;title=el-portero-del-prostbulo#2366</link>
   <description>
    <![CDATA[<strong>Author:</strong> <a href="http://www.moyahua.com/forum/member_profile.asp?PF=15">RRUIGLEZ</a><br /><strong>Subject:</strong> EL PORTERO DEL PROSTÍBULO<br /><strong>Posted:</strong> 18 mayo 2006 at 12:08am<br /><br /><B><FONT size=2><P align=center><FONT color=#996600>EL PORTERO DEL PROSTÍBULO</FONT></P></B><P align=justify></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Cursaba la mitad de la carrera y, como muchos, de repente empecé a replantearme mi decisión de estudiar. Llevé el tema a mi terapia. Yo me daba cuenta de que me presionaba y me forzaba para seguir estudiando.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Ése es el problema –dijo Jorge—. Mientras sigas creyendo que "tienes que" estudiar y recibirte, no hay posibilidades de que lo hagas con placer y mientras no haya por lo menos un poco de placer, algunas partes de tu personalidad te van a jugar malas pasadas.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Jorge repetía hasta aburrir que no creía en el esfuerzo. Decía que nada útil se puede conseguir esforzándose. Sin embargo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>en este caso yo creo que se equivocaba. Por lo menos sería la excepción que confirma la regla.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Pero Jorge, yo no puedo dejar de estudiar –dije— yo no creo que en el mundo en que me va a tocar vivir, yo pueda ser alguien si no tengo un título. Una carrera de alguna manera es una garantía.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Puede ser –dijo el gordo— ¿Sabes lo que es el Talmud?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Sí.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Hay un cuento en el Talmud, trata sobre un hombre común.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Ese hombre era el portero de un prostíbulo.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1></FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>No había en aquel pueblo un oficio peor conceptuado y peor pagado que el de portero del prostíbulo... Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque su padre había sido el portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos..Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>joven decidió modernizar el negocio. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Al portero, le dijo:</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Me encantaría satisfacerlo, señor –balbuceó— pero yo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>yo no sé leer ni escribir.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga estoy y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>No lo dejó terminar.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, los siento. Que tenga suerte. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Y sin más, se dio vuelta y se fue.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. <I>¿Qué más da? </I>Pensó, y emprendió la marcha.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como me quedé sin empleo...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Está bien.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Hagamos un trato –dijo el vecino— Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Aceptó.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Volvió a montar su mula.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Sí...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El ex –portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue..<I>"...No todos disponemos de cuatro días para hacer compras</I>", recordaba.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Luego le hizo una entrada más cómodo y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Todos estaban contentos y compraban en su negocio.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>ganar dos días de marcha. </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Y luego, ¿por qué no? las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos...</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador..A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—El honor sería para mí –dijo el hombre—. Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—¿Usted? –dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo </FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?</FONT></strong></P><P align=justify><strong><FONT size=1>—Yo se lo puedo contestar –respondió el hombre con calma—. ¡Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo</FONT></strong>!..</P></FONT>]]>
   </description>
   <pubDate>Thu, 18 May 2006 00:08:16 +0000</pubDate>
   <guid isPermaLink="true">http://www.moyahua.com/forum/forum_posts.asp?TID=1206&amp;PID=2366&amp;title=el-portero-del-prostbulo#2366</guid>
  </item> 
  <item>
   <title><![CDATA[Jorge Bucay : EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO]]></title>
   <link>http://www.moyahua.com/forum/forum_posts.asp?TID=1205&amp;PID=2365&amp;title=el-verdadero-valor-del-anillo#2365</link>
   <description>
    <![CDATA[<strong>Author:</strong> <a href="http://www.moyahua.com/forum/member_profile.asp?PF=15">RRUIGLEZ</a><br /><strong>Subject:</strong> EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO<br /><strong>Posted:</strong> 18 mayo 2006 at 12:06am<br /><br /><B><P align=center><FONT color=#996600 size=2>EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO</FONT></P></B><P align=justify><FONT size=2></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Habíamos estado hablando sobre la necesidad de reconocimiento y valoración. Jorge me había explicado la teoría de Maslow sobre las necesidades crecientes.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Todos necesitamos el respeto y la estima del afuera para poder construir nuestra autoestima.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Yo me quejaba por entonces de no recibir la aceptación franca de mis padres, de no ser el compañero elegido de mis amigos, de no poder lograr el reconocimiento en mi trabajo.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Hay una vieja historia— dijo el gordo, mientras me pasaba la pava para que yo cebara— de un joven que concurrió a un sabio en busca de ayuda. Su problema me hace acordar al tuyo.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong></strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>El maestro, sin mirarlo, le dijo:</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... –y haciendo una pausa agregó— Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—E... encantado, maestro –titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Bien –asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó –toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete antes y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas..El joven tomó el anillo y partió.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Apenas llegó, empezó a ofrecer al anillo a los mercaderes. </strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado –más de cien personas— y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Entró en la habitación.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Maestro –dijo— lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Qué importante lo que dijiste, joven amigo –contestó sonriente el maestro—. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>El joven volvió a cabalgar. </strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>¡¿58 monedas?! –exclamó el joven.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Sí –replicó el joyero— Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... Si la venta es urgente....El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>—Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo—. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?</strong></FONT></P><P align=justify><FONT size=1><strong>Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.</strong></FONT></P>]]>
   </description>
   <pubDate>Thu, 18 May 2006 00:06:46 +0000</pubDate>
   <guid isPermaLink="true">http://www.moyahua.com/forum/forum_posts.asp?TID=1205&amp;PID=2365&amp;title=el-verdadero-valor-del-anillo#2365</guid>
  </item> 
 </channel>
</rss>